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Demuestran la relación de la flora intestinal con la enfermedad celíaca

Mayo 29, 2009 · 3 Comentários 

Yolanda Sanz, CSICUn equipo dirigido por la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Yolanda Sanz ha demostrado por primera vez la relación entre la microflora intestinal y la enfermedad celíaca, una dolencia de carácter autoinmune que provoca intolerancia al gluten. El hallazgo, publicado en el último número de la revista GUT, sienta las bases para el desarrollo de futuras estrategias de intervención nutricional que contribuyan a restablecer el equilibro intestinal del paciente celíaco y a mejorar su calidad de vida.

 

Los análisis microbiológicos han demostrado que la microflora del intestino de los celíacos presenta una mayor concentración de bacterias potencialmente perjudiciales, bacteroides y enterobacterias, y una reducción de bacterias beneficiosas, como las bifidobacterias. “El restablecimiento de la composición de la microflora intestinal tras la dieta sin gluten tan sólo es parcial, lo que demuestra que las alteraciones microbiológicas no son sólo una consecuencia secundaria del proceso inflamatorio asociado a la fase
activa de la enfermedad”, señala la investigadora del CSIC. Asimismo, se han identificado factores de virulencia en enterobacterias que colonizan el intestino de los pacientes celíacos, que sugieren su participación en el proceso de patogénesis (origen y desarrollo) de la enfermedad celíaca, lo que se puede sumar a los efectos tóxicos del gluten.

Los celíacos presentan una mayor concentración de bacterias perjudiciales en la microflora de su intestino, y el estudio permitirá reestablecer el equilibro intestinal de los enfermos celíacos mediante dietas específicas

En esta línea, los investigadores han evaluado la capacidad del intestino delgado de los pacientes celíacos para degradar el gluten. Como explica Sanz, “contrariamente a lo esperado, las muestras de duodeno de los celíacos mostraron mayor capacidad para degradar la gliadina, una de las proteínas que componen el gluten, que la de los individuos sin intolerancia al gluten, consecuencia de la actividad de la flora bacteriana de estos pacientes. Esta degradación parcial de la gliadina podría dar lugar a la generación de fragmentos peptídicos nocivos para el celíaco”.

Junto al equipo de Sanz, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos del CSIC, en Valencia, han participado en el estudio investigadores del Instituto de Biología y Genética Molecular, centro mixto del CSIC y de la Universidad de Valladolid.

BACTERIAS CONTRA LA ENFERMEDAD CELÍACA

Investigaciones previas realizadas por el grupo de Sanz también han demostrado que, antes y tras seguir una dieta exenta de gluten, la microflora de pacientes celíacos estimula la síntesis de moléculas pro-inflamatorias en células del sistema inmune en mayor grado que la de individuos sanos. Por tanto, el desequilibrio en el ecosistema intestinal podría favorecer el proceso inflamatorio asociado a la enfermedad en la mucosa intestinal del celíaco. “Hemos comprobado in vitro que determinadas bifidobacterias inducen la síntesis de la citoquina anti-inflamatoria IL-10, lo que hace que se atenúe la respuesta pro-inflamatoria provocada por la microflora intestinal en las células del sistema inmune. Por lo tanto, el uso de bacterias probióticas podría contribuir a mejorar el tratamiento y estado de salud de la población celíaca”, apunta Sanz. En este sentido, el grupo dirigido por la investigadora del CSIC ha desarrollado dos patentes basadas en la selección de bacterias prebióticas.

Referencia: D Bernardo, J A Garrote, I Nadal, A J León, C Calvo, L Fernández-Salazar, A Blanco-Quirós, Y Sanz, and E Arranz. Is it true that coeliacs do not digest gliadin? Degradation pattern of gliadin in coeliac disease small intestinal mucosa. Gut, 58, Jun 2009.

Fuente: Departamento de Comunicación, CSIC (España)

Vacuna para la enfermedad celíaca

Mayo 6, 2009 · 27 Comentários 

VacunaRecientemente, Jefferson Adams publicó un artículo sobre un protocolo que se realiza en Australia, el cual inicia en este mes, el cual contempla probar una vacuna con seres humanos que padecen la enfermedad celíaca y que podría llevarlos a una condición de vida en que la dieta con gluten dejara de ser una preocupación y, por consecuencia el deterioro del intestino. En el artículo se revelan datos de gran importancia que deben ser considerados por los celíacos de todo el Mundo para un mejor cuidado de su salud.

 

Por Jefferson Adams* (periodista y escritor; artículo en español em Perionotas).

Los celíacos de todo el mundo esperan con ansiedad la respuesta de Australia, primer país en realizar pruebas con vacunas para el tratamiento de la enfermedad celiaca, mismas que han sido experimentadas en Melbourne y que podrían llevar a quienes dependemos de una dieta sin gluten a desarrollar una vida totalmente “normal” y, lo mejor, comiendo de todo.

En abril, Bob Anderson, investigador del Walter y Eliza Hall Institute of Medical, iniciará la fase inicial de sus ensayos con seres humanos, a quienes aplicará una vacuna que el mismo desarrolló para tratar de contrarrestar los efectos del gluten en los enfermos celíacos, si tiene éxito, podría significar el fin de la dieta sin gluten para las personas con enfermedad celiaca.

El tratamiento ha resultado positivo en ratones y ahora está listo para ser probado en seres humanos.

En esta fase inicial, 40 voluntarios con enfermedad celiaca recibirán dosis de la vacuna durante un período de 11 meses para determinar que no tenga efectos secundarios y no cause daño alguno en sus organismos.

Una vez que los investigadores prueben que la vacuna es segura, se iniciará la fase II de la prueba, en la que se les dará una dosis de vacuna a los mismos sujetos del ensayo y se evaluarán sus respuestas a los desafíos de gluten para determinar la eficacia de la vacuna. La evaluación incluirá un examen de la respuesta inmune y la condición intestinal para determinar el nivel de tolerancia al gluten.

La vacuna consiste en una terapia de inyecciones repetidas de soluciones de gluten, concentraciones que irán en aumento, lo que llevará a reducir y finalmente eliminar la sensibilidad al gluten lentamente, de manera similar a los tratamientos de desensibilización de alergias comunes.

El camino hacia el desarrollo de este tratamiento no ha sido fácil.

El Dr. Anderson es esa rara combinación de médico (gastroenterólogo) y doctorado científico capaz de desarrollar la práctica de tratamientos de cabecera.

Después de dificultades para obtener financiación a lo largo de su carrera de investigación, logró eventualmente patentar su vacuna y fue co-fundador de Nexpep, en un esfuerzo para desarrollar la vacuna por su cuenta.

Al igual que en terapias para el tratamiento de alergias comunes como las provocadas por el polvo y la fiebre del heno, este enfoque de tratamiento desarrollado por el doctor Anderson puede permitir que las personas con enfermedad celíaca, que reaccionan negativamente ante el consumo de gluten tóxico, reducir o incluso eliminar los efectos de deterioro intestinal a través de la vacunación.

Este planteamiento también podría servir de modelo para una vacuna contra enfermos de diabetes tipo 1, artritis reumatoide y la esclerosis múltiple,relacionadas con la enfermedad celíaca.

Como lo han comentado en sus investigaciones los médicos del Instituto Nacional Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Subirán (INCMNSZ)de México, investigadores de Estados Unidos han sostenido que hasta hace poco, la enfermedad celíaca era considerada como un enfermedad rara, pero según las estadísticas, es dos veces más común, al igual que la diabetes tipo1 o el cáncer de mama.

La enfermedad celiaca, se conoce ahora a la huelga, afecta al uno por ciento de los estadounidenses, pero a pesar de que ahora los análisis de sangre ha hecho más precisa la detección temprana y eficaz, la mayoría de las personas con enfermedad celiaca todavía no saben que lo tienen.

Riesgos a largo plazo

Para quienes padecen la enfermedad celíaca sabemos que pueden correr riesgos a largo plazo como desnutrición, infertilidad, fracturas osteoporóticas, insuficiencia hepática y varios tipos de cáncer.

Los síntomas pueden variar entre los individuos; algunos experimentan ningún síntoma en absoluto, aunque el daño a los intestinos y la salud en general todavía se produce.

Actualmente, la supervisión a largo plazo en el cumplimiento de la dieta para celiacos es casual, en el mejor de los casos, y las normas para los productos sin gluten siguen sin aplicarse, por lo que tiene que insistirse en la necesidad de que surtan efecto en los EU y otros países.

Geoff Withers, director de gastroenterología pediátrica en Brisbane’s Royal Children’s Hospital, señala que una dieta sin gluten es muy difícil se seguir. Es costosa y a lo largo de toda la vida tiene un coste para el individuo considerable.

“Incluso para la enfermedad  celíaca, el tratamiento con una dieta libre de gluten no es la panacea”, dice.

Personas con la dieta sin gluten rutinariamente sufren deficiencia de ciertas vitaminas, especialmente de la vitamina B.

Aproximadamente la mitad de las personas que siguen una dietas libre de gluten han mermado sus condiciones intestinales, como resultado de un incumplimiento de la dieta, lo que significa que están en peligro de sufrir serios riesgos, que incluyen el cáncer.

Una vacuna eficaz podría tener enormes consecuencias para el tratamiento de la enfermedad celiaca, y podrían mejorar radicalmente la vida de las personas que padecen esta enfermedad.

Más información: The Walter and Eliza Hall Institute of Medical Research

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